sábado 30 de mayo de 2009

Tormenta

Empujó la puerta y sonrió al comprobar que todo estaba tal cual lo había dejado la tarde anterior. El barco pirata seguía albergando en la cubierta a toda la tripulación. “Porque se avecinaba tormenta, es verdad”, recordó. Acto seguido, Alex cerró la puerta, se sentó en el suelo de grava, se ajustó las gafas y comenzó a mover la embarcación, simulando las olas de una furiosa tempestad. Empezó a llenar los carillos de aire y a emitir sonidos guturales. Los playmobil empezaron a balancearse hasta ir tumbándose uno tras otro. Uno de ellos cayó por la borda. “¡Hombre al agua, capitán!”, gritó Alex, mientras ponía de pie a dos de los muñecos, uno con barba y camiseta a rayas y otro también con barba y con el mismo atuendo, pero además con pipa y un loro sobre el hombro. “¿De quién se trata? ¡Láncele un salvavidas!”, exclamó Alex poniendo una voz muy grave. “¡Capitán! ¡Es Smith, el cocinero!”, gritó Alex recuperando el timbre del segundo de a bordo. De repente, el pequeño dejó sus juegos demiúrgicos. La tormenta cesó. Creía haber escuchado el leve sonido de una bici aproximándose. Permaneció en silencio un segundo más, centrando toda su atención en ese ruido, hasta que oyó claramente cómo el ciclista utilizaba el freno trasero de la bicicleta, que emitió un chirrido ahogado. Alex sonrió. Su padre acababa de llegar.

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15 comentarios:

Winnie dijo...

Es importante tener todo en su sitio, los playmovil, las muñecas... y jugar a imaginarse el mundo tal como queremos... ya tendremos tiempo al crecer de evitar las verdaderas marejadas... Me he recordado muchas tardes de juego, muchas... hace mucho tiempo... que pena crecer!

Ale dijo...

Volver a la inocencia...Si supiéramos cada tanto tocar ese lugar...
De algún modo, creo, cada quien llegará hasta ahi al ir leyendo el juego de Alex.
Un abrazo.

omega dijo...

Por fin has vuelto!! Y con un pequeño y su papi :)

Besos. T

Nébula dijo...

como te echaba de menos, pero como!!!

besicos vida .^

Manuel Jiménez Carrera dijo...

He disfrutado mucho de tu blog, no se quien eres, pero eso no importa porque tu melancolía tiene olor y sabor universal y me añada en la cola de ese cometa lento que suele ser. Saludos

Violeta Filetti dijo...

La inocencia de la infancia, es imposible de recuperar pero se puede conservar.

Un beso.

Dara Scully dijo...

Ahora segurísimo que la tormenta sería mucho más fuerte. Papá hacía los mejores ruidos de tormenta del mundo.


un tarrito de miaus amarillos para ti :)

Fernando García-Lima dijo...

Qué tierno te ha quedado, Amapolilla :-)

Un beso gordo :-)

Anónimo dijo...

Me alegra ver que sigues al pie del cañón y que sigas escribiendo como tu nadie más sabe.
Gracias por alegrarme mis espaciadas internadas en este mundo y salir con la sonrisa que tu sabes.
Sigue adelante Vergonzosa.
Un beso muy grande de tu Cabo de Media Noche ;)

Peter dijo...

Me alegra que estés de vuelta. Ya sabes que como a tí lo que me emociona es la última frase, las cinco últimas palabras imposibles. Con ellas soñamos. Un beso fuerte.

marta dijo...

Con papá, el juego comenzaba, pero esta vez, para dos. ¿Seguirían con los playmobil, o quizás echarían una carrera con las bicis?

Un beso MUYGRANDE :)

Eterna dijo...

Y aquí está cayendo la del siglo, hoy.

Campanilla dijo...

Un texto muy bonito, transmite mucho y está escrito con mucha delicadeza. Sigue así escribiendo con el corazón, llegas a mucha gente.

Un beso fuerte

eliú dijo...

No había comentado ya aquí?

...

Me sumergí demasiado en esta historia, demasiado.

tu estadía es como eterna en un breve espacio de tiempo.

Mer dijo...

Inocente y tremendamente tierno!

Mer

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