Cuenta Parry que en su viaje polar avanzó un día entero en dirección Norte, haciendo galopar valientemente los perros de su trineo. A la noche verificó las observaciones para determinar la altura a la que se hallaba y, con gran sorpresa, notó que se encontraba mucho más al Sur que de mañana. Durante todo el día habíase afanado hacia el Norte corriendo sobre un inmenso témpano al que una corriente oceánica arrastraba hacia el Sur.
Roza mi sonrisa con tu aliento de pétalos de clorofila, al tiempo que mi silueta se retuerce como las raíces del sauce, el de mi orilla, a la que arribó tu oleaje.
La subasta comenzó tarde, cuando el horizonte ardía y tus ojos se inundaban.
Sobrevive su sonrisa en un páramo sombrío mientras el punzante hastío abotona su camisa.
La excusa de tus besos olvida que nuestra ingravidez no entiende de calendarios ni de señales horarias.
Enigma lumínico de ocho letras cosido a tu espalda, repleto de bucles imantados hacia el norte.
Apareciste con tu barca Inundando de velas los Rincones a la umbría que Escondían mis tachones