Seth FittsSon cosas que pasan. Eras la ciega vasija, algo con belleza de recipiente y eco de cansancio, o eras la violinista pálida, mucho más blanca que tú misma, el amor en habitaciones asimétricas, el desnudo descarnado de las bombillas, el agua fría que venía a nuestro encuentro en las cocinas deshabitadas, un olor a óleo y vecindad, o el bar con bocadillos antiguos, o aquella melena rubia que tenías, que tenía, ya no tu pelo partido y oscuro, sino un derramamiento de oro y música, un cuerpo largo, blando y enfermo, viajando por mi cuerpo, los tactos de una boca sabia, la destrucción como coito, la ruina de una arquitectura joven, qué oscura fiesta de sangre y luz.
Mortal y rosa
Francisco Umbral