viernes 12 de junio de 2009

Sur

Cuenta Parry que en su viaje polar avanzó un día entero en dirección Norte, haciendo galopar valientemente los perros de su trineo. A la noche verificó las observaciones para determinar la altura a la que se hallaba y, con gran sorpresa, notó que se encontraba mucho más al Sur que de mañana. Durante todo el día habíase afanado hacia el Norte corriendo sobre un inmenso témpano al que una corriente oceánica arrastraba hacia el Sur.


"Parábola", de Meditaciones del Quijote
José Ortega y Gasset



sábado 30 de mayo de 2009

Tormenta

Empujó la puerta y sonrió al comprobar que todo estaba tal cual lo había dejado la tarde anterior. El barco pirata seguía albergando en la cubierta a toda la tripulación. “Porque se avecinaba tormenta, es verdad”, recordó. Acto seguido, Alex cerró la puerta, se sentó en el suelo de grava, se ajustó las gafas y comenzó a mover la embarcación, simulando las olas de una furiosa tempestad. Empezó a llenar los carillos de aire y a emitir sonidos guturales. Los playmobil empezaron a balancearse hasta ir tumbándose uno tras otro. Uno de ellos cayó por la borda. “¡Hombre al agua, capitán!”, gritó Alex, mientras ponía de pie a dos de los muñecos, uno con barba y camiseta a rayas y otro también con barba y con el mismo atuendo, pero además con pipa y un loro sobre el hombro. “¿De quién se trata? ¡Láncele un salvavidas!”, exclamó Alex poniendo una voz muy grave. “¡Capitán! ¡Es Smith, el cocinero!”, gritó Alex recuperando el timbre del segundo de a bordo. De repente, el pequeño dejó sus juegos demiúrgicos. La tormenta cesó. Creía haber escuchado el leve sonido de una bici aproximándose. Permaneció en silencio un segundo más, centrando toda su atención en ese ruido, hasta que oyó claramente cómo el ciclista utilizaba el freno trasero de la bicicleta, que emitió un chirrido ahogado. Alex sonrió. Su padre acababa de llegar.

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lunes 4 de mayo de 2009

Cometa

-Me gusta estar contigo porque nunca me aburro. Incluso cuando no nos hablamos, incluso cuando no nos tocamos, incluso cuando no estamos en la misma habitación, no me aburro. No me aburro nunca. Creo que es porque confío en ti, confío en tus ideas. ¿Puedes comprenderlo? Me gusta todo lo que veo de ti, y todo lo que no veo. Sin embargo, conozco tus defectos. Pero justamente, me da la impresión de que tus defectos van bien con mis virtudes. No nos asustan las mismas cosas. ¡Hasta nuestros demonios se llevan bien! Tú vales más de lo que dejas ver, y a mí me pasa al revés. Yo necesito tu mirada para tener un poco más de... ¿de materia? ¿Cómo se dice en francés? ¿Constancia? ¿Cuando quieres decir que alguien es interesante por dentro?
-¿Profundidad?
-¡Eso! Yo soy como una cometa, si no sostiene alguien el carrete, ¡zas!, salgo volando... Y tú, tiene gracia, a menudo me digo a mí misma que eres lo bastante fuerte como para retenerme y lo bastante inteligente como para dejarme marchar...
-¿Por qué me cuentas todo esto?
-Quería que lo supieras.
-¿Por qué ahora?
-No lo sé... ¿Acaso no es increíble conocer a alguien y decirse: con esta persona estoy bien?
-¿Pero por qué me dices esto ahora?
-Porque a veces me da la impresión de que no te das cuenta de la suerte que tenemos...
-¿Mathilde?
-Sí.
-¿Me vas a dejar?

La amaba
Anna Gavalda

sábado 25 de abril de 2009

Destino

-¿Tú sabes a dónde vas, Isabel?

-En este momento, a la cama -dijo Isabel con persistente frivolidad.

-¿Tú sabes hacia dónde estás derivando?-siguió Henrietta, sosteniendo delicadamente su sombrero.

-No, no tengo la menor idea, y me resulta muy agradable no saberlo. Un coche veloz en una noche oscura, traqueteando con cuatro caballos por caminos que no se ven: ésa es mi idea de la felicidad.
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Retrato de una dama (1881)/ Henry James

martes 14 de abril de 2009

Maintenant

Dices que quieres volver a llenar de margaritas mis anaqueles, que tu sombra echa de menos a la mía, que la madreselva de tu terraza ha perdido dos tonos desde que soltaste amarras, que el silencio te asesina cuando te metes en la cama. Mi boca sonríe y yo pienso en las banderas de los balcones cuando llueve. Me pregunto cómo ondea una bandera mojada.

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martes 7 de abril de 2009

Margaritas blancas

Te ocultas bajo mi pecho,
te ondulas sobre la almohada,
te oscureces con mis lágrimas.

Te obligo a seguir mi aliento,
te observo de madrugada,
te olvidaré cada mañana.



martes 24 de marzo de 2009

23

Día extraño. Marruecos en Plaza de España a la una. Cuatro horas estudiando inglés. Odio los quantifiers. Celos. Te escribo. También a ella. Hablaremos mañana. Vaciarse o morir. Una mujer intenta entrar en el metro pero el conductor cierra las puertas sin darse cuenta (o todo lo contrario) de que ha pillado su guardapolvos marrón, de raso. Me detengo y observo la escena. Una pena. Ella grita y hace aspavientos. El convoy arranca. Ella tira fuerte de su abrigo de primavera pero las bocas de las puertas no lo sueltan. La mujer desiste y ve cómo su abrigo se aleja, primero rozando con una manga el suelo del andén y después chocando contra el muro del túnel. "Hay cosas peores en la vida", quiero decirle. No lo hago. Empiezo a correr. De repente, le encuentro. El guardián de las estrellas. Tanto tiempo. Tres años. Sonrío. No me ve. Le sigo hasta la parada del autobús. Pantalón gris de chandal, barba, mochila, calma, sombra de sonrisa. No siento nada. Alegría. Ningún nudo o insecto volador en mi estómago. Después de todo, todo ha sido nada a pesar de que un día lo fue todo. Grande José Hierro. El espíritu de la colmena. Me enamoro de la pequeña Ana Torrent. Sándwich de atún, salchichón, queso y un yogur azucarado natural apenas caducado. Y le vuelvo a ver, en francés, antes de dormirme. Merci beaucoup. Cierro los ojos y no dejo de pensar en ella, en mañana. Vaciarse o morir. Día extraño.